
Con ella se va aquella estirpe de las divinas actrices de antaño. Imponente y cautivadora como las grandes y como tal, escurridiza e inconforme al punto de casarse 8 veces, dos con el mismo hombre y su alma gemela de toda la vida: Richard Burton.
Fue una arrobadora Maggie en “El gato sobre el tejado caliente” interpretando a una inconforme sureña en eterno celo.
Y también fue otra Maggie, la más pequeñita del clan capitaneado por Homero Simpson, al menos en voz, para pronunciar la única palabra emitida por esta encantadora bebe: “papá”.
Lució 65 vestidos en Cleopatra, record absoluto en la época que hacer cine era una despilfarradora empresa, acaso no los merecía?.
Taylor lloró por la perdida del amigo fiel e incomprendido, Michael Jackson, el cual exhibia en su residencia de Neverland las 24 horas del día películas de Taylor como un constante homenaje a su mejor amiga y fue tanta la empatía y entendimiento de los extraños devaneos de Jacko que Taylor decidió no ser parte de ese circo disfrazado de funeral concertada para su gran amigo.
Un triste adiós para Liz Taylor, la última diva de ojos violeta.